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¿Cada cuánto debemos enviar nuestras campañas de emailing?

Publicado por Javier Gomez

Encuéntrame en:

24/10/15 10:49

La tentación a hacer emailing con más frecuencia es comprensible, ya que puede significar más ventas. Sin embargo, los responsables de marketing tienen que encontrar el equilibrio entre un envío masivo y uno escaso.

La frecuencia con la que envías una campaña de correo electrónico a tus clientes es un asunto difícil. Si tus suscriptores de email creen que están recibiendo demasiados mensajes, pueden ignorarte, o peor aún, marcar tus emails como spam.

Los suscriptores no tienen las mismas reacciones, por lo tanto, no existe la frecuencia perfecta para el envío de correos electrónicos.


¿Cuántos emails quieren recibir los clientes?

Si le preguntas a un consumidor si recibe demasiados emails, casi siempre te va a decir que sí. Pero las estadísticas no coinciden con la percepción.

Las estadísticas de Marketing Sherpa muestran las preferencias de los clientes en cuanto a frecuencia de correo electrónico.
preferencias_frecuencia_emails

Como podemos ver, la opción preferida de la gran mayoría es semanal o con menor frecuencia. Muy pocos quieren correos electrónicos diarios.


¿Con qué frecuencia envían las empresa emails?

De momento los datos que tenemos son hasta 2014, pero según el informe de la DMA, la mayoría de las empresas están enviando entre 2 y 5 correos electrónicos por mes. Muy pocos superan los 8.

frecuencia_emails

Envíar muy pocos correos electrónicos: Riesgos

Esto puede tener un efecto negativo de las siguientes formas:
  • Oportunidades de venta perdidas. Más mensajes de correo electrónico pueden significar más dinero. Es importante no ser demasiado tímido aquí.
  • Visibilidad reducida en la bandeja de entrada del destinatario. Incluso si tus correos electrónicos no están abiertos, hay un elemento de marca en su aparición en la bandeja de entrada de las personas. Estás impactando tu marca en la mente del cliente.
  • Riesgo para la reputación del remitente. Correo inconsistente o poco frecuente puede hacer sonar las alarmas de los ISP (Proveedores de Servicios de Internet) y por lo tanto tener peor índice de entregabilidad.
  • Los suscriptores se olvidarán de ti. La mayoría de la gente se registra por un motivo. Al menos en el momento de suscribirse, tenía algo de intención de compra. Si no envías suficientes emails serás olvidado.

Enviar demasiados mensajes de correo electrónico. Riesgos

  • Menos compromiso. Las personas no tienen tiempo para abrir tantos correos electrónicos, y dejarán de abrir los tuyos si envías demasiados.
  • Más clientes dándose de baja. Si se desuscriben, has perdido la oportunidad venderles.
  • El daño a la reputación del remitente. Demasiadas cancelaciones de suscripción e informes de spam afectarán a tu reputación con los ISP.

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Visión de los expertos sobre la Frecuencia de los emails

A continuación recopilamos algunas opiniones de expertos internacionales sobre este punto.

Pregunta: ¿Qué es peor? ¿Enviar demasiados emails o enviar emails que no son relevantes?
Responde: Kath Pay, Fundador y Consultor Senior en Holistic Email Marketing:
Pregunta con trampa :-) Suponiendo que los mensajes de correo electrónico que estás enviando son relevantes, no puedes enviar demasiados. Si realmente son relevantes, cuando el suscriptor esté listo para ejecutar la acción, lo harán. No por muchos envíos van a ejecutar la acción antes. Sin duda, enviar emails no relevantes es lo peor.


Responde: Jeanne Jennings, MD, Marketing Digital en Digital Prisma Asesores:
Ambos son malos. Lo peor es el envío de demasiados correos electrónicos irrelevantes. Pero si tuviera que elegir entre los dos, lo último es el envío de emails no relevantes – los responsables de email marketing profesionales siempre pueden justificar cada mensaje que envían (y cada bit de contenido en cada mensaje).

Cuando no se puede hacer eso, cuando estás enviando el correo electrónico sin pensar en el contenido, por cumplir con una planificación, es cuando la propuesta de valor para tu audiencia comienza a disminuir.

Pregunta: ¿Las reglas aconsejadas para la frecuencia difieren según la época del año, por ejemplo, durante la temporada de compras navideñas?

Responde: Jeanne Jennings:
Absolutamente. A la gente le gusta la comodidad y el servicio al cliente, y recibir emails que contienen descuentos, regalos y ofertas durante los días festivos y eventos especiales. Son esperados por los consumidores, así como un aumento de su frecuencia.

Pregunta: ¿Crees que las marcas deben dejar a los clientes elegir la frecuencia de emails según se inscriben?

Responde: Kath Pay:
Las mejores prácticas señalan ésta como la mejor opción. Sin embargo, la realidad ha demostrado que esto no funciona. En el momento de inscribirse, el suscriptor no sabe lo valioso o relevante que va a ser tu correo electrónico para ellos y, como tal, no tiene mucho sentido hacer esta pregunta en el momento de la suscripción.

Por otro lado, estas opciones de preferencias de los emails funcionan bien en el momento de darse de baja. Ahí se les puede ofrecer una opción de cancelación directa, o bien reducir la frecuencia o seleccionar sólo los tipos de emails que les interesan.

Responde: Jeanne Jennings:
Es difícil preguntar a un suscriptor la frecuencia con la que quieren recibir los emails antes de ver lo que se les ofrece a través de este canal y lo relevante que es para ellos. Creo que es mucho mejor desarrollar una frecuencia y cadencia apropiada a través de pruebas.

Pregunta: ¿Cómo sabemos la frecuencia correcta para el envío de campañas de correo electrónico?

Responde: Kath Pay:
Puedes saberlo creando un grupo de retención al que mantienes la frecuencia que actualmente estás enviando. A continuación, aumentas (o disminuyes si crees que envias demasiados) la frecuencia del grupo restante. Esto no es una prueba puntual, sino más bien una prueba que tienes que ejecutar durante un período de tiempo.

Cuanto más frecuente envíes, acorta más el período de prueba. Por ejemplo, si envías una vez a la semana (grupo de control) e incrementas la frecuencia a dos veces por semana, entonces el período de prueba será más corto que si tu grupo de control es para una vez al mes.

Para determinar la frecuencia óptima, es necesario monitorizar y rastrear diversas métricas como desuscripciones, quejas, aperturas, clics y conversiones en el periodo de prueba.

Los resultados de la campaña pueden inicialmente mostrar mayores desuscripciones, tasas de aperturas inferiores y menor porcentaje de clics. Sin embargo, midiendo la participación real de los suscriptores y las conversiones, serás capaz de determinar con precisión la frecuencia óptima de envío.

Por ejemplo, si envías una campaña una vez por semana y obtienes una tasa de apertura de X%, y después aumentas la frecuencia a dos veces por semana, la tasa de apertura por campaña normalmente bajará ligeramente. Sin embargo, al revisar los datos bajo el prisma de compromiso de suscriptores durante el período de prueba, verás que casi el doble de suscriptores abrieron el correo electrónico... y esto también es probable que se refleje en el porcentaje de clics y conversiones.

Esto puede desarrollarse aún más mediante la aplicación del proceso anterior e identificando cuál es la frecuencia idónea por segmento de clientes, por ejemplo, mejores clientes, clientes puntuales, etc.

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